La Voz de los Muertos, de Orson Scott Card
Bueno, por fin continúo con los artículos sobre los libros de la saga. He preferido esperar para aprovechar unos días de vacaciones, porque después de currar como que no apetece. Aunque estos artículos (no me atrevo a llamarlos reseñas) no sean especialmente buenos, requieren un buen rato.
Hacer un resumen de este libro se me hace un poco complicado,
porque la trama es algo compleja, pero se hará lo que se pueda.
Han pasado 3000 años desde el final de la guerra contra los insectores y de su destrucción. Sin embargo, Ender Wiggin Tiene 35 años, debido a haber pasado gran parte de su vida viajando en naves a velocidades muy cercanas a la de la luz, con la consiguiente ralentización del tiempo. Los viajes de Ender tienen un doble objetivo: buscar un nuevo planeta para la Reina Colmena, la madre superviviente de los insectores, y acudir allí donde lo llaman como Portavoz de los Muertos, sacerdote de una especie de religión atea basada en los valores humanos y cuyos sacerdotes hablan por alguien recientemente fallecido para contar sus secretos tal y como él hubiera querido para eliminar cualquier malestar derivado de éstos.
Uno de estos viajes le lleva a Lusitania, un planeta colonizado por descendientes de brasileños. Allí ha sido descubierta una nueva especie alienígena, los pequeninos o cerdis, con un nivel de desarrollo anterior al uso de la agricultura. Allí, los humanos viven en una sola ciudad aislada, gracias a una férrea ley de no-intervención, donde estudian discretamente a los cerdis.
No obstante, hay un problema. Existe una especie de virus llamado descolada, un virus es mortal para los humanos a menos que éstos tomen inhibidores, que han de ser constantemente renovados gracias a la extraordinaria capacidad de mutación del virus, lo que hace que muchos habitantes humanos de Lusitania sean xenobiólogos.
No podemos olvidar tampoco a Jane, una inteligencia artificial que reside en las redes de comunicación por ansible, más rápidas que la luz, a la que Ender está permanentemente conectado y que jugará un papel fundamental en la novela.
Por cierto, la trama queda sin terminar, continúa directamente en Ender el Xenocida.
Aunque el resumen se queda a dos tercios del libro, no quiero hacer spoiler. Una vez más, Card hace gala de una desmesurada imaginación, porque la trama se espesa bastante, haciendo este libro algo más pesado que el anterior. De hecho, cambia bastante el registro y la parte sci-fi queda un poco al margen para dar paso a las relaciones entre los personajes y a los sentimientos de éstos, especialmente de Ender. También es destacable la imaginación de Card en lo que concierne a los cerdis. Como comentaba en el artículo de El juego de Ender, las razas alienígenas son absoluta mente diferentes, y los cerdis no son ninguna excepción. Aunque no quiero adelantar acontecimientos, su relación con la Descolada es absolutamente original.
Sin embargo, hay algunas cosas negativas, al menos en mi opinión. El hecho de que pasen tres mil años entre la destrucción de los insectores y el principio de esta novela es absurdo. No hacía falta tanto tiempo. En tres mil años la tecnología tendría que haber avanzado burradas. Al menos, los viajes hiperespaciales, virtualmente más rápido que la luz, tendrían que ser una realidad, se tendrían que haber colonizado muchos más planetas, en fin, no sé. Y sin embargo, en el libro, algunas veces vemos cómo los personajes recuerdan perfectamente hechos y lugares de hace tres mil años, e incluso los idiomas se mantienen sin apenas cambios. Con Card, siempre es así: una de cal y otra de arena. Prefiero hacerme a la idea de que en realidad son 300 años, y así al menos note chafa tanto la lectura.
De todas maneras, no se desilusionen. Sigue siendo un libro muy bueno. No en vano obtuvo el premio Nébula en 1986 y el Hugo y el Locus en 1987. Por algo será.
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Agente dijo
Hum... ¿no te parecen los pequeninhos un amoooooor después de leer la novela? xDDDDD
No sé, a mí me gustó bastante. Más densa que El juego de Ender, eso es verdad; pero también más, no sé, tierna y bruta a la vez. Un contraste muy jugoso.
Besotes
6 Febrero 2007 | 01:53 PM